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La infancia y los conflictos bélicos

La guerra en Sudán
Amenaza el
Futuro de niños y niñas

La guerra en Sudán ha sido un conflicto complejo y prolongado que ha involucrado diversas facciones, intereses regionales e internacionales, y una historia marcada por tensiones étnicas, religiosas y políticas. Desde su independencia en 1956, Sudán ha enfrentado múltiples guerras civiles, el más reciente estallido de violencia comenzó en abril de 2023 entre el Ejército Nacional y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un grupo paramilitar que se formó en la década de 2010.

Orígenes del conflicto y estallido de 2023

El conflicto en Sudán tiene raíces históricas profundas. Las tensiones entre el norte, mayoritariamente árabe y musulmán, y el sur, predominantemente africano y cristiano, llevaron a dos guerras civiles que duraron varias décadas. Esto culminó en la separación del sur de Sudán en 2011, creando una nueva nación.

El estallido de la guerra en 2023 se desencadenó por disputas sobre la integración de las FAR en el ejército regular y el control del poder en un contexto de transición hacia un gobierno civil después de la caída del régimen de Omar al-Bashir en 2019. La lucha por el control de recursos, especialmente en regiones ricas en petróleo y minerales, ha intensificado el conflicto.

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Situación de la infancia Sudán

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pone de relieve que las hostilidades en curso en Sudán están empeorando los factores que contribuyen a la desnutrición infantil. Entre ellos se encuentran la falta de acceso a alimentos nutritivos, agua potable y saneamiento y el aumento del riesgo de enfermedades. La situación se ha agravado debido al desplazamiento generalizado de la población, ya que un gran número de personas está huyendo de los combates. Sudán se enfrenta a un riesgo cada vez mayor de hambruna inducida por el conflicto que tendrá consecuencias catastróficas, incluida la pérdida de vidas, especialmente entre los niños y las niñas de corta edad.

La guerra también está afectando gravemente a la distribución de suministros humanitarios, y ha dejado a innumerables mujeres, niñas y niños sin acceso a alimentos vitales y apoyo nutricional.

(Foto: Unicef)

Los organismos han tenido dificultades para suministrar productos nutricionales, ya que la creciente violencia y los procedimientos burocráticos impiden el acceso a las zonas afectadas por el conflicto.

La desnutrición infantil en Sudán alcanza niveles de emergencia. Se calcula que en Darfur Central la desnutrición aguda es del 15,6% entre niños y niñas menores de 5 años, mientras que en el campamento de ZamZam se acerca al 30%. La situación se viene deteriorado de forma progresiva, y no hay indicios de que vaya a remitir debido a la persistencia del conflicto y a las graves dificultades en el acceso de la ayuda humanitaria. La desnutrición aguda es potencialmente mortal, ya que los niños y niñas con desnutrición tienen hasta 11 veces más probabilidades de morir que la infancia que está bien alimentada. La desnutrición y la enfermedad se refuerzan mutuamente: los niños y las niñas enfermos/as se desnutren con más facilidad, y los niños y la niñas con desnutrición enferman con más facilidad y sufren peores consecuencias. Incluso cuando se recuperan, la desnutrición puede tener efectos de por vida en el desarrollo físico y cognitivo. Sudán corre el riesgo de perder una generación, lo cual puede tener graves repercusiones para el futuro del país.

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