
La guerra en Yemen, que comenzó en 2014, se ha convertido en una de las crisis humanitarias más graves del mundo, sigue causando sufrimiento a millones de perosnas. A pesar de su impacto devastador, la atención mediática ha sido limitada, lo que ha llevado a que muchos desconozcan la magnitud de la tragedia que enfrenta este país.
El conflicto tiene sus raíces en una combinación de factores políticos, sectarios y económicos. Tras la primavera árabe de 2011, el entonces presidente Ali Abdullah Saleh fue derrocado, y su sucesor, Abdrabbuh Mansur Hadi, asumió el poder en medio de una creciente insatisfacción popular. La situación se complicó en 2014, cuando los rebeldes hutíes, de la secta chiita zaidí, aprovecharon el descontento y tomaron la capital, Saná.
La intervención de Arabia Saudita en 2015, liderando una coalición árabe, intensificó el conflicto. Su objetivo era restaurar al gobierno de Hadi, pero la guerra se ha prolongado, convirtiéndose en un campo de batalla geopolítico donde se enfrentan intereses regionales.
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(Foto: Unicef)